Consejos de nutrición

6 de September del 2017

Es necesario tener conocimientos básicos en nutrición para saber algo más de los ingredientes que forman parte de los alimentos que ofrecemos a las mascotas.

Muchas veces, cuando nos enfrentamos a la etiqueta de un pienso, nos hallamos ante algo cercano a lo indescifrable. En ocasiones, cuan­do comparamos etiquetas de un pienso que su­ponemos más “malo” con otro que suponemos “mejor” (principalmente por las marcas que am­bos llevan), ¡sorpresa! echamos un vistazo a la composición analítica y es prácticamente igual. ¿Qué ocurre? ¿Realmente son el mismo pienso? ¿Tienen la misma calidad? ¿Podemos fiarnos de lo que indica la etiqueta? ¿Qué nos está diciendo realmente lo que allí pone?

¿Qué es premium y qué es superpremium?

Cuando estamos ante un pienso suele llamar­nos la atención una etiqueta colocada de ma­nera destacada en el envase, con la calificación de “Pienso premium o superpremium”. Hay que dejar claro que estas calificaciones o denomi­naciones no se ajustan a nada especificado y regulado, de manera que realmente cualquier fabricante podría colocarle el cartel “premium” o “superpremium” a su producto aunque su ca­lidad no se atuviera a unos mínimos exigibles. Estamos ante algo creado por los fabricantes de pienso, algo basado en el marketing, de forma que es casi imposible determinar hasta dónde llega lo premium y dónde comienza lo superpre­mium o gama alta.

Ingredientes: el orden de los factores sí altera el producto

El orden de los ingredientes influye de manera decisiva en la calidad y en la interpretación de lo que nos dice la composición. La razón por la cual esto es tan importante es porque el orden de aparición de los ingredientes en la etiqueta nos está informando de la cantidad de cada uno de ellos que se han añadido en la fórmula (o “re­ceta”) con la cual se confecciona el pienso, en orden decreciente, de mayor a menor cantidad. Por lo tanto, no sería igual leer en primer lugar “subproductos de cereales” que “carne”, ni tam­poco sería lo mismo “carne” que “harinas de car­ne”. Esta gradación está así establecida por ley y dicha normativa dice que habría que especificar en la etiqueta una serie de características, entre las que se incluye lo comentado. Además, no es obligatorio incorporar el porcentaje de los mis­mos, aunque algunas marcas lo expongan como estrategia de marketing y para ofrecer al consu­midor una idea de su calidad. En consecuencia, se indicará lo que interese que se sepa, dejando otros aspectos sin mencionar, puesto que, al fin y al cabo, la ley no lo exige.

Ingredientes que podemos ver en la etiqueta

A continuación vamos a enumerar los principa­les ingredientes de los alimentos para mascotas y a explicar brevemente de dónde provienen y qué aportan al producto.

Carne o subproductos de la carne

La carne (o la fuente proteica cualquiera que sea) es el ingrediente base para perros y gatos. Para estas especies, un pienso será o no de cali­dad en función de este aspecto en torno al cual debería girar toda la interpretación del produc­to que tenemos delante. De hecho, la proteína es el elemento más caro en cualquier formula­ción ya sea de origen animal o vegetal.

El ingrediente carne, así de esta manera tan genérica, lo podemos ver expresado de diver­sas formas, ya sea como carne fresca, carne deshidratada, harina de carne, subproductos de carnes, o bien, especificando su origen, por ejemplo, carne de ave o incluso, yendo más allá, carne de pollo, de pato, carne de pato y pollo juntas, o la especie en cuestión.

¿Sería lo mismo leer carne fresca que deshidra­tada? No, ya que si viniera indicado un porcen­taje de inclusión en fórmula como carne fresca, esa proporción sería engañosa, puesto que la carne fresca es en gran parte agua, y dentro del porcentaje expresado así, iría incluido ese alto valor de agua que “engordaría” la proporción de carne y que se traduciría en una adición real mucho menor de la aparecida en la etiqueta.

La denominación carne deshidratada es un valor más acertado de la cantidad adicionada al pienso porque, al fin y al cabo, el pienso es un alimento seco, con una presencia residual de agua.

Hay que tener en cuenta que cuando se habla de harinas de carne se refiere a todo tipo de desechos de matadero, incluyendo partes como plumas, uñas, ligamentos, cuernos, etc. No obs­tante, existen unos valores máximos permitidos de adición de cuernos y hueso, así como del fós­foro presente en las harinas. Igualmente, para garantizar la riqueza de carne o subproductos cárnicos en la mezcla tiene que haber un míni­mo del 50% de proteína bruta.

Las proteínas pueden ser digestibles o no. Dentro de las digestibles, podrán ser de mayor o menor calidad en función de la presencia y cantidad de aminoácidos esenciales de las que estén compuestas; esto determinará cuáles son las mejores y de alto valor biológico. Estos ami­noácidos son esenciales, puesto que el perro o el gato los necesitan y únicamente los pueden obtener por medio del alimento.

La legislación permite a las fábricas de pienso indicar ciertos productos por grupos de los mis­mos, como podría ser el caso de las harinas de carne, que engloban distintos productos deshi­dratados y tratados térmicamente.

Grasas

Las grasas pueden provenir de fuentes animales o vegetales y se diferencian principalmente por ser saturadas o insaturadas. No será lo mismo la fuente de la que procedan e incluso la forma de conservarlas y es mucho mejor si en la etiqueta se especifica su fuente de procedencia. En algu­nas etiquetas se indica que la grasa procede de pollo e incluso se hace referencia al modo de conservación de la misma, en los mejores casos con vitamina E, que actuaría de conservante na­tural, ya que evita o disminuye su degradación.

Cuidado con las grasas
El peligro que corren las grasas es el de sufrir enranciamiento, proceso por el cual las gra­sas insaturadas se oxidan (normalmente esto ocurre con más frecuencia, aunque también pueden existir reacciones enzimáticas) y dan lugar a su degradación. En cualquier caso, siempre serán mejores las grasas insaturadas que las saturadas, ya que las fuentes de grasas saturadas, entre otras acciones, aumentan la de­manda de agua en el perro y el gato. Además, en perros con una alta actividad, como podrían ser los de caza, esta demanda sería negativa en el desarrollo de su trabajo. Esto habría que te­nerlo muy en cuenta en los piensos de alta ener­gía, conocidos también como de alta actividad, si su fuente energética se basa principalmente en grasas saturadas, puesto que influiría en las necesidades de agua del perro en situaciones en las que seguramente no podría disponer de ella.

Cereales

Dentro de este grupo podemos encontrar nom­bres de cereales específicamente identificados como tales y, otras veces, se usa la expresión ce­real de forma genérica, como así admite la nor­mativa, englobando distintos tipos. Esta última suele ser la fórmula más habitual que se puede encontrar en las etiquetas. A veces, la indicación es de subproductos de cereales; evidentemente, la calidad irá siempre más a favor de los productos que nos digan claramente qué cereal llevan e incluso qué cantidad o porcentaje, y la presencia de subproductos irá en detrimento de esa calidad.

Los cereales representan una fuente importante de proteína y energía brutas que si bien estarán presentes en el pienso, su aprovechamiento y asimilación o su paso intestinal, con repercu­sión muy limitada en cuanto a su absorción in­testinal, dependerá de su tratamiento.

Todo esto, es decir, la cantidad de cereales y la presencia o no de subproductos y el tratamiento realizado sobre los mismos, influirán de manera crucial sobre la cantidad y aspecto de las heces que presente el perro o el gato (un perro que comiera 500 gramos de alimento y expulsara 300 gramos de heces, no sería lo mismo que un perro que ingiriera los mismos 500 gramos y expulsara solamente 100 gramos). Si bien es cierto que no vamos a ponernos a pesar las de­posiciones, una simple observación de las mis­mas en cuanto a cantidad, forma, consistencia y posible presencia de pequeños trozos de cereal, nos aportará mucha información sobre lo que realmente está aprovechando el perro o el gato de lo ingerido.

Otros ingredientes

Además de estos ingredientes que básicamen­te compondrían cualquier fórmula, se añaden complementos de vitaminas y minerales en cantidad suficiente como para cubrir las nece­sidades de las mascotas, además de productos como el huevo deshidratado, las levaduras y otros encaminados a la conservación del pienso (conservantes), a dar color a la croqueta (co­lorantes) o a aromatizarlo (aromas artificiales) para mejorar la palatabilidad que de forma na­tural no tendría, posiblemente debido a la mala calidad de las materias primas usadas en su ela­boración. El pienso será de más calidad cuando no tenga nada o poca cantidad de conservantes, colorantes o aromatizantes.

Por último, en algunos casos se añaden también ácidos grasos esenciales, condropotectores o elementos como aminoácidos esenciales, todos ellos encaminados siempre a aportar un benefi­cio extra al pienso.

Extraído de: José Jiménez, Los ingredientes de los alimentos